Archivo de Febrero 2008|Página de archivo por mes
Solo dame un momento…
Siempre me ha gustado escribir, pero lo había hecho a un nivel más personal, nunca para compartirlo con personas que quizás jamás he visto, considero que no soy tan mala para esto sin embargo ustedes juzgarán, aunque ofrezco una disculpa anticipada por aquellos errores de puntuación y detallitos de redacción que pudieran observar; así mismo aclaro que esto lo he escrito a manera de reflexión muy personal, después de haber conocido datos que se han vuelto fundamentales para mi supervivencia.
Aprovecho para agradecer a Alex la creación de este espacio, en el que por primera vez me atrevo a expresarme, en verdad muchas gracias y sobre todo gracias por tu esfuerzo de ser cada vez mejor y estar tan comprometido contigo mismo, con tu familia, con tus amigos, con tu trabajo y con cada aspecto que conforma tu vida. En verdad te admiro mucho al igual que a tu compañera de esta vida, ha sido muy bueno encontrar amigos como ustedes a lo largo de este camino, son un ejemplo a seguir.
Bueno después de este preámbulo, ahora sí, comenzamos:
“Comunicarse o no comunicarse, ese es el dilema, mi dilema” (… y creo que el de muchos otros), sucede que a veces no sé qué decir o si en realidad debo o no debo; en mi realidad el único hecho es que en un tiempo pasado pude haberme ahorrado muchos malos ratos y evitado muchas cosas si tan sólo hubiera hablado; pero el hubiera obviamente es algo que no debería existir en el vocabulario, al menos no en el mío, pues me hace pensar en que la reflexión o comprensión me llegó a destiempo. En fin, lo hecho hecho está y lo que me queda es tomar responsabilidad sobre las consecuencias de mis actos y cuidar no cometer los mismos errores.
Es entendible que exista la creencia de que la comunicación ya no es una opción, después de tantos intentos fallidos por expresar un sentimiento, de querer y no poder desahogarse o entablar una simple charla por el simple gusto de compartir el momento con alguien, aunque sea sólo para hablar de lo cotidiano o para platicar sobre aquello que nos quita el sueño y ni qué decir de lo que puede suceder con la pareja o la familia que muchas veces sumergidos cada uno en el caos cotidiano, cansancio, responsabilidades y preocupaciones de todo tipo, quedan sin un minuto para compartir, ya no hay tiempo más que para pensar en ir a dormir y organizar el día siguiente, es triste pero llega suceder muy a menudo, ¿o a ti no te ha ocurrido?
Por supuesto que así como los otros son los ocupados, uno también se encuentra en la misma situación, pasando por alto el llamado de alguien que busca obtener por lo menos un poco de nuestra atención, se falla continuamente y es algo con lo que nos enfrentamos; o los amigos con sus relaciones tormentosas o apasionadas cualquiera que sea el caso, están mas ocupados en resolver sus cuestiones que en recordar que hay más gente en este mundo esperando ser tomados en cuenta y aguardando ser escuchados. Como nadie queda exento, no se trata de encontrar culpables, ni tampoco víctimas de la situación, solamente de reconsiderar qué tanta buena o mala comunicación estamos dando o recibiendo, para hacer algo al respecto y poner a funcionar algo más que las relaciones públicas.
Que se trate no tan sólo de llevarla bien con el vecino o ya no pelear con el hermano, sino de a través de la comunicación poder acrecentar la condición de ser de la gente más cercana, así como la de un desconocido, de hacerle saber que está ahí, que no ha pasado inadvertido, que es importante y que fue merecedor de una sonrisa, de un saludo, de un agradecimiento, ya sea porque nos cedió el paso, porque tuvo una atención o simplemente porque pudimos percibir su necesidad de un gesto afectuoso; porque simplemente a veces lo olvidamos y el ritmo al que vivimos nos hace poner nuestra atención en diversas cosas, que nos alejan de lo que pudiera estar esperando un poco de nuestro tiempo.
Así pues, con un panorama no muy alentador respecto a la comunicación, ¿a quién le quedan ganas de hablar o expresarse? Yo creo que a pocos y no es difícil entenderlo, ya después de un sinnúmero de intentos fallidos, llega el cansancio y es preferible mantenerse al margen; yo lo he hecho, aunque no siempre ha sido la mejor idea.
Otra razón por la que escribí sobre esto es porque muchas personas que conozco han dejado de comunicarse, con su familia, con sus amigos, con compañeros del trabajo, con todo lo que los rodea y tristemente con ellos mismos en una gran cantidad de ocasiones; lo escribí porque al mundo, desde mi punto de vista, le hace falta comunicación – entre otras cosas -, para no perder el rumbo y porque me encantaría poder contribuir a que esto suceda; y si fuera posible, qué mejor que contar con más personas que se sumen a ello.
Para concluir y reconociendo mi necesidad tocar el tema, no me queda más que decirte, a ti, a ti y a todo aquel que hoy se detuvo a leer esto: por favor comunícate y recibe comunicación, regala unos minutos de tu tiempo para escuchar y encuentra la forma de ser escuchado, antes de prender la televisión, atender los videojuegos o buscar contactos en el Messenger, mira a tu alrededor y observa, porque tal vez alguien esté necesitando decirte algo o sea el momento para que tú digas eso que guardas en absoluto silencio. No pasa nada, te lo puedo asegurar, al contrario y en el peor de los casos se gana más de lo que se puede perder.
Por ultimo me gustaría hacerte saber que cuando tú lo necesites, yo estaré aquí, porque te quiero y me importas.
Claudia R.
Una vez más…
Así es, una vez más ocurre una tragedia en una universidad de los Estados Unidos, cuando hoy 14 de Febrero, un hombre cuya identidad no ha sido revelada, irrumpe en las instalaciones de la Northern Illinois University para disparar a quemarropa a 22 personas.
Me suena familiar… ¿Recuerdan las vocecitas de las que les hablaba apenas hace unos meses en un post que titulé “El Verdadero Asesino de Virginia Tech”?
Pues sí, sin temor a equivocarme les aseguro que una vez más, detrás de este incidente está la siniestra garra de la psiquiatría que a través de sus drogas ocasionan trastornos tan severos como éste en la personas. Solo es cuestión de tiempo poder confirmar esto, es decir, es cuestión de que den a conocer la identidad del asesino para que sea posible averiguar acerca de su vida y encontrar que estaba bajo tratamiento psiquiátrico desde hace tiempo… y todos dirán… claro!!! Estaba loco… y yo diré…. No!!!! No estaba loco, solo tenía algunos problemas en su vida (como todos), acudió al psiquiatra en busca de ayuda, salió con uno o varios frasquitos de pastillas en las manos, al poco tiempo era un adicto y comenzó a sufrir de toda la serie de trastornos que acompañan a dichos “medicamentos” y de pronto estaba en un auditorio matando a todos los que se le ponían en frente.
¿Quieren apostar?
Los reto.
Por cierto, ¿Ya se enterarón de que sustancias fué la sobredosis que le quitó la vida a Heather Ledger? ¡¡Adivinaste!! Medicamentos psiquiátricos, especificamente Valium y Xanax.
Alex
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