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La verdad de las cosas entre hombres y mujeres (por Luis Nieto)
Y puede parecer pretenciosa la sola idea de este título, pero como la verdad no la tiene nadie y al mismo tiempo la tienen todos, a mi juicio se puede hacer uso del concepto a placer.
No pretendo reinventar la rueda, aunque la posibilidad de hacerlo da vueltas por mi cabeza desde hace tiempo. Podríamos retar de vez en cuando a las realidades a ver cómo lucen al revés o sólo diferentes. En una de esas funcionan mejor.
Ya estábamos mal cuando un amigo muy influenciado dijo que los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus, y todo mundo se lo tomó como la bien intencionada opinión de que existen diferencias entres los géneros. Lo que en verdad decía era que los hombres eran marcianos y las mujeres provenían del planeta más brillante del sistema. No lo culpo en realidad, todo mundo está influenciado.
Ahora que vuelvo a visitar el concepto con la cabeza nueva, encuentro una tercera interpretación, la de que las mujeres son más calientes y los hombres más fríos. La dualidad entra en acción porque en este asunto de las temperaturas los conceptos son exactamente al revés (hombres calientes y mujeres frías) y con el tiempo acaban por intercambiarse. Puedes volver a leer lo anterior si no entendiste, mi hermano.
El asunto es que sin importar la procedencia, en efecto la diferencia existe y es innegable, más allá del tipo de conector. ¿Ahora quién no entendió?
Existe sin embargo una gran similitud entre lo que cada uno busca en el sexo opuesto o, para ser incluyente, en su pareja. En mi breve experiencia en este terreno, pude observar que realmente no anda uno buscando a un buen padre para los hijos ni a una mujer que además de ser decente, lo parezca. Es algo mucho más enredado, mucho más difícil de señalar.
No existe lista de cualidades que valga, apenas hace un par de días una amiga me decía que ha dejado al menos a dos novios que cumplían al cien por ciento con lo que ella buscaba o decía buscar. Al mismo tiempo, otras 13 amigas están contentas junto a verdaderos imbéciles que a los ojos de cualquier persona despierta no les convienen.
Es como si los imbéciles fueran la comida chatarra y los “buenos partidos” fueran la comida sana. Las mujeres quieren comer sano, pero basta con ir a la tienda y el consumo de comida chatarra es lo que prevalece.
No es muy diferente con los hombres. Casi no hay hombres que no hayan dejado ir a la madre perfecta o a la profesional consumada y comprometida, no siempre por la zorrita de acceso fácil, no siempre por la hot, wet and easy.
Volviendo al lado de las damas, este asunto me ha tenido atento durante años, cómo es que estos tipos son tan atractivos y hacen que la mujer cree adicción, al mismo tiempo que son a veces verdaderos maltratadores o a veces mujeriegos o a veces hombres con miedo al compromiso.
Las conclusiones a las que he llegado son varias y no sólo tratan de características de los imbéciles sino también de algunos errores de los “buenos partidos”.
El tema fundamental tiene que ver con el reto, con la necesidad de tener un juego en el que no sea fácil ganar, a veces exagerando al grado de participar en un juego en el que la derrota está garantizada. La primera fase en la que las partes se conocen (que no tiene nada que ver con conocerse las partes) tiene una importancia crucial. Todas las mujeres esperan que el tipo acabe por cambiar y sea posible conquistar la segunda meta, originalmente la primera, que casi siempre es formalizar y empezar el camino a algún lado.
No es muy diferente en el caso contrario, el hombre se relaciona con una chava buenísima y a veces hasta se casa, convencido de que el tiempo y su ayuda la convertirán también en un ser inteligente con quien además se pueda conversar. No hay por qué ofenderse, estoy seguro de que tú eres una mujer inteligente y capaz, además de ser sexy y hermosa al extremo. Te lo dice un completo profesional en lo que se refiere a dejar pasar las grandes oportunidades.
Tan sólo por no extenderme y ser catalogado como el Morfeo de los blogs, por aburrido y necio, dejaré el tema aquí, esperando tener respuestas que me digan que hay alguien que quiere seguir leyéndome.
Saludos cordiales,
LM
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